| Entre los países que más combustible consumen en el mundo, Japón es el que presenta mayor inseguridad energética. Sus índices de dependencia de las importaciones son alarmantes: compra en el extranjero el 99,9% del petróleo que necesita, el 99,7% del carbón y el 97,8% del gas natural. Por ello, tras cada crisis energética importante, Tokio actúa con rapidez para reevaluar sus fuentes de suministro, convirtiéndose así en un indicador clave de las tendencias mundiales. ¿Qué señal apunta esta vez? Alejarse de Oriente Medio. Donde Japón va, otros países de Asia también lo harán. De hecho, Corea del Sur, otro importante importador de energía, ya ha anunciado planes para reducir su dependencia de Oriente Medio. India ha sido menos explícita, pero ya intentaba diversificar sus fuentes de energía incluso antes de la guerra en Irán.
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