| China, el principal importador de petróleo del mundo, logró, tras una campaña de siete años, impulsar su propia producción, alcanzando un máximo histórico el año pasado gracias a una agresiva perforación en yacimientos envejecidos, un auge en alta mar y una incipiente producción de petróleo de esquisto. Sin embargo, según los expertos, está llegando al límite de lo que puede producir económicamente, a medida que el crecimiento de la exploración y producción en alta mar comienza a disminuir y los recursos no convencionales de mayor coste resultan cada vez más difíciles de explotar, según los analistas.
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