| Cerca de un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes — unas 16 millones de toneladas anuales — pasa por el Estrecho de Ormuz. La FAO advirtió que los precios globales podrían promediar entre un 15% y 20% más altos en el primer semestre de 2026, lo suficiente como para alterar seriamente la economía de los cultivos en regiones dependientes de importaciones. Europa enfrenta un "doble apriete": altos precios del gas y disrupciones en las importaciones, siendo especialmente vulnerable dado que el 35% de las exportaciones globales de urea y el 30% de las de amoníaco están en riesgo. En Argentina, el precio de referencia de la urea pasó de USD 500 a alrededor de USD 1.000 por tonelada desde el inicio de la crisis. Los productores locales, al igual que los de Europa, están recortando el uso de nutrientes, cambiando a cultivos menos demandantes o directamente reduciendo la superficie sembrada, con riesgos concretos para la producción de trigo, maíz y cebada en la campaña 2026. El Banco Mundial proyecta que la urea podría cerrar el año un 60% por encima de los niveles de 2025 — lo que la pondría cerca del promedio de 2022, el segundo nivel más alto en términos reales desde 1974. El fosfato diamónico (DAP) cotizó a USD 658,3 por tonelada y el cloruro de potasio subió a USD 380,6.
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