| La inteligencia artificial se cuela casi todas las noches en los temas de conversación de la familia Bausi durante la cena. Melisa y Arturo, de 16 y 14 años, comentan que algún video o texto fueron generados con IA y sus padres, Eduardo y Soledad, todavía se sorprenden. “No entiendo cómo no se dan cuenta”, dice Arturo, entre risas. Mientras chicos y adolescentes dominan la herramienta, los adultos recién entran en carrera. “¿Pero cómo que eso no es hacer trampa?”, replicó hace algunas semanas Eduardo cuando su hijo le contó que había leído solo el resumen del ChatGPT y no el libro completo que pidió la profesora. Arturo le explicó que la clave está en el prompt. En saber preguntar, en ser exhaustivo. Los padres prefirieron evitar la discusión.
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